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martes, 25 de marzo de 2014

Osteomancia


También llamado espatulomancia, la osteomancia (osteo - "huesos". mancia "adivinar") se trata de un arte de adivinación consistente en la manipulación u observación de restos óseos. Existen referencias sobre esta práctica en muchos lugares del mundo, con lo cual es difícil establecer un origen concreto, aunque se sabe que en China se encuentran las referencias más antiguas.

Los Babilonios consideraban la osteomancia un ritual de profecía científica. La "ciencia" en este caso se refiere a procedimientos muy exactos del ritual. El practicante debía sacrificar un animal y responder preguntas sobre el devenir mediante la observación de su huesos. Los huesos eran divididos en 12 áreas o casas, cada una de las cuales respondía una pregunta referida a un tema exacto.

En otros países, esta práctica recibía otros nombres, tales como Ilm el Aktat entre los paganos árabes y beduinos; Ilm i Shaneh entre los persas y afganos; Phannia jo fannu entre los pastores de los Sindhis y Belochis en el valle del Indo. En estos casos los huesos usados solían ser las escápulas de las ovejas.

En cuanto a las llamadas casas, se estudiaba el dorso desde donde se disponían, en orden regular, seis de las casas desde el cuello del hueso hasta la fosa supraespinosa; mientras que las otras 6 se encontraban del otro lado de la espina, en correspondencia con las anteriores. Estas doce casas estaba  relacionadas a los doce signos zodiacales. La osteomancia consistía en la observación del color del hueso, las venas y lineas para conseguir respuestas sobre los distintos temas asignados a cada casa.

En el caso de China, se practicaba la osteomancia como un tipo de piromancia, con los famosos "huesos oraculares" donde se hacían orificios en los huesos (escápulas de animales o caparazones de tortuga) y al colocar una varilla al rojo vivo en el mismo, se quebrada y producía grietas aptas para ser interpretadas por los adivinos.

Piromancia



De "piro" que significa "fuego" y "mancia", que significa "adivinar", la piromancia consiste en la adivinación mediante el color, chasquido, forma o disposición de las llamas. Fue considerada una de las siete prácticas mágicas prohibidas en el renacimiento como artes oscuras.

Existen varios procesos o procedimientos pirománticos cada uno con sus características y nombre. Por un lado existe la "causinomancia" que consiste en la adivinación por medio de la quema de objetos; otro método fue la "sideromancia" que se realizaba mediante la interpretación de reflejos o chasquidos que aparecían cuando se colocaban pajitas sobre un hierro al rojo vivo; la llamada "botanomancia" consistía en adivinación mediante la quema de una planta; la "dafnomancia" o "empiromancia" se refiere a la adivinación mediante la quema de hojas de laurel; la "alomancia" es la adivinación mediante la que se lanza sal a las brazas del fuego; la "capnomancia" que es la adivinación basada en el humo producido por las llamas; finalmente podemos mencionar un tipo de "osteomancia" que consiste en la adivinación mediante la quema de huesos para producir crujidos y grietas.

Origen

Es muy posible que el origen de este método de adivinación provenga principalmente de la importancia que las civilizaciones primitivas le daban al fuego, con lo cual podemos suponer que se trata de una de las primeras artes adivinatorias de las que se tiene constancia. 
La forma más básica de adivinación de este tipo consiste en la observación directa de las llamas en el fuego ritual, de una vela u otra fuente similar, e interpreta las formas que puede distinguir de él. Otra referencia nos es legada de los griegos, cuanto las vírgenes del templo de Atenea y los seguidores de Hefestos, practicaban la piromancia con regularidad.

Por otro lado, tenemos referencia de oriente, puntualmente de la antigua China, donde la piromancia era común desde el neolítico. Son famosos los llamados "huesos oraculares", grandes escápulas de buey o caparazones ventrales de tortuga a las que se le aplicaba calor para predecir el futuro. Se hacían orificios en los huesos y se aplicaba una varilla al roo vivo, quebrando el hueso y produciendo una grieta que luego era interpretada por el adivino.